México, 22 de diciembre.- En medio del debate público sobre productividad y empleo, el diputado federal Pedro Haces Barba advirtió que México enfrenta un reto estructural en su mercado laboral, al señalar que el concepto de productividad se mantiene en el discurso sin una definición clara sobre cómo construirla, medirla y traducirla en mejores salarios para las y los trabajadores.
“La productividad no puede seguir siendo un concepto abstracto. Si no se traduce en habilidades, certificaciones y trayectorias laborales claras, no se refleja ni en ingresos ni en competitividad”, afirmó el legislador.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la productividad laboral en México ha crecido a un ritmo menor al 1 por ciento anual durante la última década.
En contraste, países de la OCDE que apostaron por modelos de capacitación vinculados directamente al empleo registraron incrementos de entre 1.5 y 2.5 por ciento anual, con impactos directos en los salarios y en la estabilidad laboral.
Para Haces Barba, esta diferencia demuestra que el desafío no radica únicamente en la creación de nuevos empleos, sino en elevar el valor del trabajo existente, particularmente en sectores estratégicos como la manufactura, la logística, los servicios técnicos y la agroindustria con valor agregado.
Uno de los principales vacíos en la discusión laboral actual, subrayó, es la falta de mecanismos claros de medición y formación, que permitan conocer qué habilidades se desarrollan, cuántas personas se certifican y cómo evolucionan sus ingresos a lo largo del tiempo.
“Si no medimos habilidades, certificaciones y permanencia en el empleo, la productividad se queda en discurso. Lo que no se mide, no se puede mejorar”, sostuvo.
El diputado explicó que los modelos internacionales exitosos —como los sistemas duales europeos o los esquemas sectoriales de certificación en Asia— han demostrado que la productividad aumenta cuando la capacitación está alineada con las necesidades reales del aparato productivo, con seguimiento continuo y corresponsabilidad entre empresas, trabajadores y Estado.
No obstante, enfatizó que México no debe limitarse a copiar modelos externos, sino adaptarlos y superarlos conforme a su realidad laboral.
“Tenemos una de las fuerzas laborales más competitivas del mundo. El reto es ordenar esa capacidad, certificarla y darle valor. Ese es el corazón del sindicalismo moderno”, señaló.
Desde esta perspectiva, Haces Barba planteó que la productividad debe entenderse como un esfuerzo compartido, donde la capacitación constante, la estabilidad laboral, la incorporación de tecnología y reglas claras permitan planear a largo plazo y mejorar los ingresos reales de la población trabajadora.
Finalmente, sostuvo que el país debe avanzar hacia un modelo laboral basado en datos, en el que la productividad se mida mediante indicadores concretos como habilidades adquiridas, certificaciones laborales, permanencia en el empleo y crecimiento sostenido del salario real.
“La productividad no se impone. Se construye, se mide y se sostiene. Ahí es donde el empleo moderno y el sindicalismo moderno pueden marcar la diferencia para el país”, concluyó.











