México, 13 de enero.- En medio de la controversia por el costo de su retrato oficial y las críticas por sus recientes vacaciones en Roma, el senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, develó este martes la obra pictórica que lo inmortaliza como presidente del Senado de la República, la cual será colocada en el Salón Colosio, en la antigua sede de la Cámara Alta, en Xicoténcatl.
El retrato, cuyo costo ascendió a 32 mil pesos, fue financiado con recursos del Senado, situación que ha generado cuestionamientos por parte de legisladores de oposición y sectores de la opinión pública.
Aun así, el acto protocolario se llevó a cabo en el patio principal del recinto de Xicoténcatl, un espacio poco habitual para este tipo de ceremonias, lo que también llamó la atención entre los asistentes.
Durante su mensaje, Fernández Noroña se definió como “un hijo del pueblo” y agradeció la oportunidad de haber encabezado los trabajos legislativos durante el primer año de la LXVI Legislatura, periodo en el que —destacó— se aprobaron reformas constitucionales de gran calado, entre ellas la reforma al Poder Judicial, la cual calificó como “durísima y dificilísima” por la resistencia política y mediática que enfrentó.
El legislador subrayó que uno de los momentos más significativos de su gestión fue el reconocimiento público del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quien —dijo— valoró su conducción al frente de la Mesa Directiva del Senado.
Ese respaldo, afirmó, representó un alto honor y una validación a su trayectoria política.
En su discurso, fiel a su estilo confrontativo, Fernández Noroña lanzó comentarios críticos hacia la oposición, al señalar que su retrato quedará expuesto junto al de expresidentes del Senado vinculados al PRI y al PAN, a quienes calificó como “una bola de malvivientes”, expresión que generó reacciones entre algunos asistentes y reforzó el tono polémico del evento.
A la ceremonia no asistió Adán Augusto López Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado, ausencia que no pasó desapercibida debido a la relevancia institucional del acto y a las tensiones internas que han marcado la relación entre distintos liderazgos del bloque mayoritario.
La develación del retrato ocurre en un contexto de críticas por el uso de recursos públicos, especialmente tras difundirse información sobre un viaje del senador a Roma, lo que ha intensificado el escrutinio sobre su figura pública y su desempeño político, aun después de haber dejado la presidencia de la Cámara Alta.









