México, 3 de febrero.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México estaría dispuesto a facilitar el diálogo entre Cuba y Estados Unidos para avanzar hacia el fin del bloqueo económico impuesto a la isla desde hace más de seis décadas; sin embargo, dejó en claro que cualquier mediación dependerá exclusivamente de la voluntad de ambos gobiernos y no de una iniciativa personal de la Presidencia mexicana.
Al ser cuestionada sobre la posibilidad de fungir como mediadora directa en una primera mesa de trabajo entre el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y el presidente estadounidense, Donald Trump, Sheinbaum subrayó que se trata de un asunto que corresponde a la soberanía de ambos países.
“Eso depende de Cuba y de Estados Unidos. Cuba es un país soberano, independiente, Estados Unidos también”, respondió.
La mandataria recordó que México, a lo largo de su historia, ha desempeñado un papel activo en la resolución pacífica de conflictos internacionales, poniendo “la mesa” para el diálogo en distintos momentos, siempre bajo los principios de su política exterior.
“No es un asunto personal, es un asunto de la historia, de la política exterior mexicana, de la Doctrina Estrada”, enfatizó, al señalar que esta tradición diplomática se remonta a los gobiernos de Venustiano Carranza y Pascual Ortiz Rubio.
Sheinbaum reconoció que la política exterior de México ha atravesado etapas complejas, pero también momentos de “gran brillantez”, y sostuvo que la defensa de la soberanía de los pueblos es un principio constitucional y una convicción histórica del Estado mexicano.
“Nosotros defendemos la soberanía de los pueblos por Constitución y por convicción. No es un asunto de protagonizar, es garantizar la paz, la seguridad y la soberanía”, puntualizó.
Respecto a las condiciones que tendrían que darse para que México participe activamente en un proceso de mediación, la presidenta señaló que las señales deben provenir de los propios gobiernos involucrados.
“Ya lo hemos dicho públicamente y en privado, pero depende de que se den las condiciones”, afirmó.
Al insistirle si aceptaría formalmente asumir ese papel, Sheinbaum reiteró que la disposición no es personal, sino institucional.
“No es la presidenta, es México. En la mejor historia de nuestra diplomacia y política exterior, siempre va a estar dispuesto a apoyar la soberanía de los pueblos y el diálogo para la solución pacífica de conflictos”, concluyó.









