México, 21 de mayo.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió este miércoles en Palacio Nacional al secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Markwayne Mullin, en una reunión enfocada en fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad, combate al crimen organizado y coordinación fronteriza.
A través de sus redes sociales, la mandataria mexicana informó que durante el encuentro ambas naciones acordaron mantener y profundizar el trabajo conjunto bajo un esquema de respeto mutuo a la soberanía y corresponsabilidad frente a los desafíos compartidos entre ambos países.
En la reunión se abordaron temas relacionados con estrategias de seguridad regional, intercambio de información, combate a organizaciones criminales y acciones coordinadas para reforzar la seguridad en la frontera común, asuntos que actualmente forman parte de las prioridades de los gobiernos de México y Estados Unidos.
Por parte de la delegación estadounidense participó también el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien acompañó al funcionario estadounidense en la visita oficial a Palacio Nacional.
En representación del gobierno mexicano estuvo presente el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco.
Tras el encuentro, Mullin destacó la importancia de mantener la coordinación bilateral y detalló que durante la conversación con Sheinbaum se discutieron prioridades estratégicas para Washington, entre ellas el fortalecimiento de los esfuerzos de México contra los grupos criminales dedicados al narcotráfico, el combate al tráfico de personas y de narcóticos ilegales, así como el reforzamiento de los compromisos operativos en materia de seguridad fronteriza y contención de la migración irregular.
“Las asociaciones sólidas y la coordinación continua son clave para hacer a América segura de nuevo”, señaló el funcionario estadounidense al destacar los avances alcanzados por la administración del presidente Donald Trump en materia de seguridad fronteriza.
La reunión se realizó en un contexto de creciente cooperación bilateral en temas de seguridad y migración, así como de presión de Estados Unidos para reforzar las acciones conjuntas contra el tráfico de drogas, particularmente de fentanilo, y las operaciones del crimen organizado transnacional.











