
Mónaco, 7 de junio.- Contra todos los pronósticos, el Gran Premio de Mónaco 2026 ofreció una de las carreras más emocionantes de los últimos años. Accidentes, sanciones, abandonos, un safety car y una bandera roja transformaron el tradicional desfile por las calles del Principado en una competencia llena de dramatismo, donde el gran vencedor fue el italiano Kimi Antonelli, quien confirmó su condición de candidato al campeonato mundial.
El joven piloto de Mercedes, de apenas 19 años, completó un fin de semana impecable al convertir la pole position conseguida el sábado en una victoria de autoridad. Con una conducción madura y sin cometer errores en uno de los circuitos más exigentes del calendario, Antonelli administró la presión y cruzó primero la meta para consolidarse como la gran revelación de la temporada.
La carrera cambió de rumbo desde el inicio con el inesperado abandono de Max Verstappen. El neerlandés, que partía desde la primera fila, sufrió problemas durante la vuelta de formación y perdió el control de su Red Bull al arrancar, quedando fuera de competencia y dejando abierta la lucha por la victoria.
La tensión aumentó conforme avanzó la prueba debido a la estricta vigilancia de la FIA sobre el límite de velocidad en el pit lane. Las sanciones de cinco segundos impuestas a pilotos como Lewis Hamilton, George Russell y Franco Colapinto modificaron la estrategia de varios equipos y provocaron constantes cambios en la clasificación.
Para el automovilismo mexicano, la jornada también dejó una noticia positiva. Sergio Pérez protagonizó una destacada remontada después de recibir una sanción de drive-through por colocarse incorrectamente en su cajón de salida y realizar una arrancada indebida.
Pese al severo castigo, el piloto mexicano logró recuperar terreno hasta finalizar en la décima posición, resultado que representa, hasta el momento, su mejor actuación de la temporada 2026 y le otorga a Cadillac el primer punto de su historia desde su ingreso a la Fórmula 1. No obstante, su resultado permanece sujeto a una investigación por una presunta salida en falso durante uno de los relanzamientos.
Cuando parecía que el podio estaba definido, el circuito urbano volvió a demostrar su dificultad. A trece vueltas del final, una situación de riesgo en la curva 19 derivó en el accidente del local Charles Leclerc, quien perdió el control de su Ferrari e impactó contra el muro cuando marchaba rumbo al segundo lugar.
El incidente obligó a detener la competencia con bandera roja y terminó con las aspiraciones del piloto monegasco de subir al podio ante su afición, reavivando la llamada “maldición de Mónaco”, que una vez más frustró sus aspiraciones en casa.
Tras la reanudación, Antonelli mantuvo la calma para sellar una victoria memorable, mientras Lewis Hamilton e Isack Hadjar completaron un podio inesperado en una carrera que rompió con la tradicional monotonía del trazado monegasco y se convirtió en una de las competencias más espectaculares de la temporada.










