Sheinbaum va contra los algoritmos adictivos; abre debate nacional para regular redes sociales en menores

México, 20 de julio.- La presidenta Claudia Sheinbaum puso en marcha este lunes un debate nacional sobre el uso de las redes sociales, los teléfonos inteligentes y la inteligencia artificial entre niñas, niños y jóvenes, con el objetivo de construir una propuesta de regulación basada en evidencia científica que será enviada al Congreso de la Unión durante el próximo periodo legislativo.

El eje central de la estrategia, subrayó la mandataria, no será prohibir la tecnología, sino establecer consensos para proteger la salud física, mental y emocional de los menores frente a los efectos del uso excesivo de plataformas digitales y de los mecanismos diseñados para generar adicción.

Durante la conferencia matutina, Sheinbaum informó que el análisis contará con la participación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la UNESCO, especialistas en psicología educativa, universidades y padres de familia, además de una serie de foros nacionales que concluirán con una propuesta legislativa.

“Formalmente iniciamos una discusión, un debate nacional sobre el uso de las redes sociales en las niñas, los niños y los jóvenes”, anunció.

La presidenta explicó que durante al menos un mes los lunes de la conferencia matutina estarán dedicados exclusivamente a presentar evidencia científica y opiniones de especialistas sobre los efectos del uso intensivo de dispositivos digitales.

Sheinbaum advirtió que uno de los principales problemas es el diseño de las plataformas digitales para mantener durante horas a los usuarios conectados mediante mecanismos como el “scroll infinito”, la búsqueda constante de “likes” y la reproducción automática de contenidos.

Señaló que cuando un menor comienza a utilizar teléfonos inteligentes desde los dos o tres años, su desarrollo cognitivo y emocional puede modificarse significativamente respecto de quienes tienen un uso limitado.

También alertó sobre las consecuencias del uso nocturno de celulares, que altera los ciclos de sueño, así como la pérdida de convivencia familiar cuando todos los integrantes permanecen concentrados en sus dispositivos.

“Queremos que esto no sea una idea del gobierno hacia la sociedad, sino que construyamos un consenso para regular las plataformas y fortalecer la educación digital”, afirmó.

Como ejemplo, recordó que países como Japón han comenzado a retirar dispositivos tecnológicos de las aulas para regresar a la lectura en libros y la escritura a mano, prácticas que favorecen el desarrollo cerebral y la coordinación psicomotora.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, sostuvo que el debate ya no puede limitarse al acceso a internet, sino que debe centrarse en garantizar bienestar digital y salud mental.

Expuso que más del 70 por ciento de la población mexicana mayor de seis años utiliza internet y que entre los adolescentes el porcentaje supera el 90 por ciento.

Citó investigaciones internacionales, entre ellas el libro La generación ansiosa, de Jonathan Haidt, que relacionan la expansión de los teléfonos inteligentes y las redes sociales con un incremento en ansiedad, inseguridad y depresión entre adolescentes.

Delgado aclaró que el propósito no es regresar a una época sin tecnología.

“No se trata de demonizar las herramientas, sino de entender cómo están impactando el bienestar, el desarrollo y los aprendizajes de niñas, niños y jóvenes.”

El representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, informó que el fenómeno ya es objeto de regulación en buena parte del mundo.

Detalló que mientras en 2023 únicamente el 24 por ciento de los países contaban con políticas nacionales sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas, para marzo de 2026 la cifra aumentó a 58 por ciento, equivalente a 114 sistemas educativos.

La organización internacional advirtió sobre riesgos como:

  • Disminución de la atención en las aulas.
  • Incremento del ciberacoso.
  • Exposición a la desinformación.
  • Dependencia excesiva de las pantallas.
  • Afectaciones al bienestar emocional.

La UNESCO recomendó que cualquier regulación vaya acompañada de alfabetización digital, pensamiento crítico y generación de evidencia científica en México.

La doctora Cimenna Chao Rebolledo, especialista en Psicología Educativa y del Desarrollo, informó que los jóvenes mexicanos permanecen conectados a internet un promedio de 7.3 horas diarias.

Explicó que ocho de cada diez estudiantes ya utilizan inteligencia artificial generativa como ChatGPT y que uno de cada once recurre a estas herramientas para obtener apoyo emocional o compañía.

Además, advirtió que investigaciones recientes muestran que iniciar el uso de dispositivos móviles desde edades tempranas incrementa los riesgos de alteraciones del sueño, obesidad, ansiedad y problemas de salud mental.

También señaló que el 23 por ciento de la población escolar ha reportado experiencias de ciberacoso.

El subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva, anunció que la SEP desarrollará seis foros regionales con universidades, especialistas, investigadores, docentes y padres de familia para construir la iniciativa.

Indicó que actualmente existen tres modelos de regulación internacional: permitir que cada escuela establezca sus reglas, prohibir celulares únicamente dentro del aula o mantener escuelas completamente libres de teléfonos durante toda la jornada escolar.

Asimismo, explicó que varios países ya avanzan hacia restricciones para el acceso de menores de 16 años a redes sociales y hacia regulaciones dirigidas directamente a las plataformas digitales, responsabilizándolas por mecanismos como el “scroll infinito” y otros algoritmos diseñados para generar adicción.

Como parte de la estrategia, la SEP organizará en septiembre una Semana Nacional de Juegos Tradicionales Mexicanos para recuperar espacios de convivencia durante los recreos y fomentar la interacción presencial entre estudiantes.

La presidenta reiteró que el propósito final será construir una regulación respaldada por evidencia científica, consenso social y participación académica que permita proteger a la infancia sin renunciar a los beneficios educativos de la tecnología.