Cuernavaca, Morelos, 24 de julio.- La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que México evitó la imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos y que el gravamen de 10 por ciento anunciado recientemente por la administración del presidente Donald Trump, no representa un cambio para las exportaciones nacionales, ya que sustituye el esquema temporal que estaba vigente y mantiene intactas las condiciones comerciales con el país.
Tras sostener este jueves una reunión con Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, la mandataria calificó el encuentro como “muy bueno” y señaló que ambas naciones continúan negociando distintos temas relacionados con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un contexto marcado por la nueva política comercial proteccionista impulsada por Washington.
El eje central de la negociación, explicó, ya no es responder a un nuevo arancel, sino construir un acuerdo de largo plazo que otorgue certidumbre a inversionistas y empresas frente a la estrategia estadounidense de incrementar barreras comerciales.
Sheinbaum recordó que al inicio del gobierno de Trump se planteó imponer un arancel generalizado de 25 por ciento a todas las exportaciones mexicanas. Tras conversaciones telefónicas entre ambos mandatarios, esa medida se modificó para mantener libres de aranceles los productos que cumplen con las reglas del T-MEC y aplicar el 25 por ciento únicamente a las mercancías fuera del tratado, además de establecer gravámenes específicos al acero, aluminio y vehículos.
Posteriormente, explicó, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos determinó que esos aranceles carecían de sustento jurídico, por lo que el gobierno estadounidense los sustituyó temporalmente por un arancel universal de 10 por ciento.
Ese esquema vencía esta semana y fue reemplazado por un nuevo mecanismo sustentado en la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, relacionado con mercancías elaboradas con trabajo forzado. Sin embargo, para México el resultado práctico no cambia.
“México queda exactamente igual que como estábamos hace una semana”, afirmó la presidenta.
De esta manera, todos los productos que cumplen con las reglas del T-MEC continúan entrando al mercado estadounidense con arancel cero, salvo las excepciones ya existentes para acero, aluminio y vehículos, mientras que las exportaciones fuera del tratado mantienen un gravamen de 10 por ciento.
La presidenta enfatizó que el objetivo de las negociaciones es impedir que surjan nuevas medidas unilaterales que generen incertidumbre para la inversión y las cadenas productivas instaladas en México.
Uno de los principales temas de discusión con Washington son las reglas de origen. Estados Unidos propone elevar el contenido regional requerido de aproximadamente 70 a 90 por ciento, pero además busca privilegiar el contenido fabricado exclusivamente en territorio estadounidense para acceder a beneficios arancelarios.
México, en cambio, plantea que el contenido producido en los tres países del T-MEC reciba el mismo reconocimiento.
“Nosotros decimos sí a mayores reglas de origen, pero que se tome en cuenta México, no solamente lo que se fabrica en Estados Unidos”, sostuvo.
Sheinbaum explicó que esta diferencia es particularmente relevante para la industria automotriz, donde un vehículo puede incorporar componentes producidos en ambos lados de la frontera antes de ser ensamblado.
La mandataria agregó que también se busca ampliar el horizonte de vigencia del T-MEC. Aunque Estados Unidos ya decidió mantener el tratado por diez años con revisiones anuales, México pretende alcanzar un acuerdo que permita mayor estabilidad y que las futuras revisiones se limiten al cumplimiento de los compromisos pactados, evitando modificaciones constantes a las condiciones comerciales.











