Cali, Colombia, 7 de agosto.— Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia para el periodo 2026-2030 en una ceremonia con la que el nuevo mandatario buscó marcar desde el primer día una de las prioridades de su gobierno: descentralizar el poder político y colocar el desarrollo regional en el centro de su administración.
El abogado, identificado con la derecha y la ultraderecha colombiana, juró el cargo ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, en un auditorio universitario de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, en el suroeste del país.
“Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia”, declaró De la Espriella al momento de asumir formalmente la Presidencia.
Después del juramento, Henríquez le impuso la banda presidencial, con lo que quedó formalmente investido como jefe de Estado para los próximos cuatro años.
De la Espriella llegó a la ceremonia acompañado por su esposa, Ana Lucía Pineda, quien se convierte en la nueva primera dama de Colombia, así como por sus hijos.
La elección de Cali como sede de la investidura rompió con la tradición de realizar la ceremonia presidencial en Bogotá y se convirtió en uno de los principales mensajes políticos del nuevo mandatario.
La decisión fue destacada por Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, quien felicitó a De la Espriella por su llegada a la Presidencia y aseguró que el gobierno del presidente Donald Trump espera trabajar estrechamente con la nueva administración colombiana.
Landau señaló que quedó “impresionado” por la decisión de realizar la ceremonia en Cali y consideró que constituye una señal del compromiso del nuevo gobierno con la descentralización del país y con el desarrollo de las distintas regiones colombianas.
El mensaje del funcionario estadounidense coloca además el inicio del gobierno de De la Espriella bajo una mirada internacional, particularmente por la importancia de la relación entre Colombia y Estados Unidos en asuntos económicos, comerciales y de seguridad.
La ceremonia reunió a figuras políticas colombianas y a varios mandatarios extranjeros, en una muestra del interés internacional generado por el relevo presidencial.
Entre los asistentes estuvieron los expresidentes colombianos Álvaro Uribe Vélez e Iván Duque, referentes de la derecha política del país.
También acudió el rey Felipe VI de España, uno de los principales invitados internacionales a la ceremonia de investidura.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, asistió acompañado de su esposa, Leticia Ocampos. También estuvo presente el presidente de Argentina, Javier Milei, identificado con una agenda de derecha y con quien De la Espriella comparte posiciones en distintos temas políticos y económicos.
A la ceremonia acudió igualmente el presidente de Panamá, José Raúl Mulino.
La presencia de estos mandatarios y representantes internacionales dio a la toma de posesión un marcado carácter regional y evidenció la importancia que tendrá la orientación política del nuevo gobierno colombiano en sus relaciones con otros gobiernos latinoamericanos.
La llegada de De la Espriella a la Presidencia representa un cambio en el escenario político colombiano y abre una nueva etapa para el país.
Su administración comenzará con el reto de traducir su discurso político en políticas públicas y, al mismo tiempo, construir acuerdos con un Congreso en el que deberá enfrentar las distintas fuerzas políticas que integran el sistema colombiano.
El nuevo presidente tendrá además ante sí desafíos relacionados con seguridad, economía, desarrollo regional y relaciones internacionales, particularmente con Estados Unidos.
El inicio de su mandato en Cali busca colocar precisamente el componente regional como una de las primeras señales de su administración: el poder presidencial no estará concentrado únicamente en Bogotá y las regiones deberán ocupar un lugar central en la agenda nacional.











