México, 14 de septiembre.- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió el desempeño de la educación pública en México y cuestionó la forma en que se aplica la prueba PISA, al señalar que, incluso dentro de los propios resultados de la evaluación internacional, existen indicadores que muestran fortalezas del sistema educativo mexicano que, dijo, suelen ser ignoradas en el debate público.
Durante su intervención, la mandataria destacó que entre 2015 y 2025 aumentó el número de jóvenes de 15 años elegibles para presentar la prueba, lo que refleja una mayor incorporación de estudiantes a ese nivel educativo.
También resaltó que en ciencias la brecha de desempeño entre alumnos favorecidos y desfavorecidos económicamente es menor en México.
Sheinbaum sostuvo que uno de los principales objetivos de su gobierno es garantizar que la educación pública sea de la mayor calidad posible y permita reducir las desigualdades sociales.
“No estamos en contra de la educación privada, está bien que exista y que haya gente que pueda llevar a sus hijos a una escuela particular; pero nuestra obligación es que la escuela pública sea lo mejor”, afirmó.
El eje central de su defensa se encuentra en la comparación entre escuelas públicas y privadas una vez considerado el nivel socioeconómico de los estudiantes.
De acuerdo con los datos que presentó, sin ajustar por las condiciones económicas de las familias, las escuelas privadas obtienen alrededor de 400 puntos en ciencias, ligeramente por encima de las públicas.
Sin embargo, al controlar el efecto del nivel socioeconómico, la relación se invierte: las escuelas privadas registran una calificación menor que las públicas.
Para Sheinbaum, este resultado demuestra que las diferencias observadas inicialmente no necesariamente corresponden a una mayor calidad educativa de los planteles privados, sino también a las condiciones sociales y económicas de sus alumnos.
La presidenta atribuyó buena parte de los resultados de la educación pública al trabajo de los maestros y reivindicó al magisterio nacional, después de recordar las críticas que recibió durante los gobiernos anteriores.
“Si las escuelas públicas son buenas, es gracias al magisterio nacional”, sostuvo, al cuestionar las campañas que, durante el periodo neoliberal, señaló, buscaron desacreditar a los docentes y justificar reformas educativas.
Sheinbaum también puso énfasis en otros indicadores relacionados con el acompañamiento que reciben los estudiantes dentro de las escuelas.
En México, dijo, 82 por ciento de los alumnos solicita ayuda a sus profesores, frente a un promedio de 77 por ciento en los países de la OCDE.
Asimismo, 86 por ciento recurre a sus compañeros cuando necesita apoyo, frente a 82 por ciento del promedio internacional.
En ciencias, agregó, 81 por ciento de los estudiantes mexicanos manifestó interés por el aprendizaje, frente a 69 por ciento del promedio de la OCDE.
Además, 77 por ciento consideró que sus profesores continúan enseñando hasta que los alumnos comprenden, mientras que el promedio internacional es de 66 por ciento.
Otro 82 por ciento señaló que los docentes brindan ayuda adicional cuando los estudiantes la necesitan, frente a 73 por ciento en el promedio de la OCDE.
La mandataria reconoció que existen áreas de oportunidad y que siempre habrá espacio para mejorar, pero pidió evitar una lectura exclusivamente negativa de los resultados de PISA.
A su juicio, el debate debe considerar tanto los rezagos como las fortalezas que muestran los propios datos de la evaluación.
En la misma intervención, Sheinbaum vinculó la discusión educativa con la situación económica del país y defendió el modelo de “prosperidad compartida”, bajo la premisa de que el crecimiento económico debe traducirse en bienestar para la mayoría de la población.
Explicó que algunos sectores industriales han resentido los aranceles impuestos por Estados Unidos, particularmente el acero y sus derivados, además de una menor demanda estadounidense de vehículos, lo que ha impactado parcialmente a la industria automotriz mexicana.
No obstante, señaló que otras ramas, como la electrónica, han registrado crecimiento en empleo y exportaciones, mientras que su administración apuesta por impulsar la construcción y, particularmente, la vivienda como uno de los motores de la economía.











