A 40 años del CEU, Jesús Ramírez reivindica la lucha democrática y la defensa de la educación pública

Screenshot

México, 25 de septiembre.- A cuatro décadas del surgimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), Jesús Ramírez Cuevas, asesor de la Presidencia de la República y uno de los participantes de aquel movimiento, sostuvo que la principal enseñanza de esa experiencia es que las transformaciones sociales no terminan con una huelga, una manifestación o la conquista de una demanda, sino que requieren procesos prolongados de organización y participación democrática.

Durante el conversatorio “A 40 años del Movimiento Estudiantil Universitario CEU”, realizado en la antigua sede del Senado de la República, en la Casona de Xicoténcatl, Ramírez Cuevas recordó que el movimiento surgió en defensa de la educación pública y como respuesta a las reformas que en 1986 impulsó el entonces rector de la UNAM, Jorge Carpizo. 

El exintegrante del movimiento señaló que, 40 años después, “seguimos luchando” por construir un país democrático, justo y libre, al considerar que aquella generación no entendió su participación únicamente como una defensa de los intereses de los estudiantes, sino como una lucha por el derecho de toda la sociedad a la educación superior.

Ramírez Cuevas destacó que una de las características centrales del CEU fue haber construido sus decisiones desde las asambleas estudiantiles, con la participación directa de alumnos, profesores e investigadores. 

En su relato, esta dinámica permitió enfrentar las reformas universitarias mediante la organización colectiva y evitar que el movimiento derivara en violencia.

Recordó además que el CEU estuvo marcado por el contexto político y social posterior al terremoto de 1985, cuando los movimientos de damnificados y las redes de solidaridad adquirieron una presencia importante en la Ciudad de México. 

De acuerdo con su exposición, varios integrantes del movimiento estudiantil habían participado previamente en labores de rescate, organización de campamentos y apoyo a damnificados.

El también funcionario federal sostuvo que el movimiento significó una ruptura con prácticas autoritarias y, al mismo tiempo, modificó formas de organización dentro de la izquierda de aquella época. 

Subrayó que el CEU incorporó expresiones culturales, conciertos, manifestaciones festivas y nuevas formas de comunicación para acercar sus demandas a la sociedad.

Uno de los puntos que destacó fue el papel de las mujeres dentro del movimiento. Aseguró que tuvieron una participación significativa como activistas, representantes y dirigentes, aunque reconoció que esa presencia no siempre quedó reflejada de la misma manera en la representación pública del movimiento.

Ramírez Cuevas también recordó los 29 días de huelga, periodo durante el cual, dijo, los estudiantes asumieron la responsabilidad de preservar las instalaciones universitarias. 

Para el exintegrante del CEU, otra de las enseñanzas fue la decisión de no convertir al movimiento en una organización permanente. 

Explicó que sus integrantes optaron por dejar una experiencia y un método democrático para que las nuevas generaciones pudieran organizarse y legitimar sus propias causas.

La conmemoración de los 40 años del CEU contempla diversas actividades durante septiembre y octubre, entre ellas conversatorios, mesas de diálogo, exposiciones y un acto central previsto para el 31 de octubre en el Auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía de la UNAM. 

Al cerrar su participación, Ramírez Cuevas sostuvo que el legado del CEU no se limita a quienes participaron en aquella movilización universitaria, pues sus integrantes han continuado desarrollando actividades en ámbitos como la academia, la cultura, las artes y distintos movimientos sociales.