“¡Neoliberalismo, nunca más!”: Sheinbaum rechaza volver al modelo que, afirma, generó pobreza y desigualdad

México, 15 de octubre.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que el neoliberalismo no volverá a gobernar México, al sostener que ese modelo económico, aplicado durante seis sexenios generó pobreza, desigualdad y concentración de la riqueza en un reducido grupo de personas, mientras millones de mexicanos enfrentaban condiciones de precariedad.

“Nosotros no queremos regresar al neoliberalismo. Nunca más. Fue un modelo muy pernicioso para México”, expresó al defender el proyecto económico de su administración, basado en la distribución de la riqueza, el fortalecimiento de la inversión pública y privada, el incremento de los salarios y los programas de bienestar.

La mandataria sostuvo que la concentración de la riqueza en unos cuantos no representa desarrollo ni bienestar, por lo que reivindicó el papel del Estado como conductor de la economía y responsable de impulsar una distribución más equitativa de los beneficios del crecimiento.

“Porque la concentración de la riqueza en unos cuantos no es desarrollo, no es bienestar”, subrayó.

Como argumento para rechazar el regreso al modelo neoliberal, Sheinbaum hizo un recuento de las administraciones federales que, desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto, mantuvieron políticas económicas que, a su juicio, favorecieron a los sectores más privilegiados.

Sobre el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, recordó la crisis económica de diciembre de 1994, cuando la devaluación del peso y el incremento de las tasas de interés evidenciaron, afirmó, las fallas del modelo económico. 

También cuestionó el rescate bancario instrumentado durante el gobierno de Ernesto Zedillo mediante el Fobaproa, al señalar que las deudas privadas se convirtieron en obligaciones públicas.

En el caso de Vicente Fox, criticó la falta de inversiones de gran alcance pese a los ingresos extraordinarios derivados del petróleo, además de cuestionar la sobreexplotación del yacimiento de Cantarell. También mencionó el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y las controversias electorales de aquella etapa.

Respecto a Felipe Calderón, señaló que la guerra contra el narcotráfico se desarrolló sin abandonar el mismo modelo económico, mientras que el gobierno de Enrique Peña Nieto completó, desde su perspectiva, un ciclo de 36 años de políticas neoliberales.

“Y ahora esos son los que nos vienen a dar consejos”, reprochó en referencia a quienes defienden o reivindican ese periodo.

Sheinbaum aclaró que su gobierno mantiene el compromiso con la responsabilidad fiscal, la inversión pública y la autonomía del Banco de México. 

Destacó que la política monetaria debe conducirse con responsabilidad y consideró que las tasas de interés más bajas pueden contribuir a impulsar la inversión.

Como ejemplo, mencionó que la tasa de interés en México se ubicaba en 6.5 por ciento, frente a niveles cercanos a 11 por ciento registrados años atrás. También se refirió a las fluctuaciones del peso frente al dólar y a la influencia de las condiciones financieras de Estados Unidos.

La presidenta defendió, además, la política salarial y los programas sociales como instrumentos para distribuir la riqueza, junto con el combate a la evasión fiscal y la corrupción.

Al abordar el desempeño económico de 2025, reconoció que el crecimiento fue reducido, pero argumentó que influyeron el inicio de proyectos de infraestructura durante el primer año de gobierno y el impacto de los aranceles internacionales, particularmente sobre la industria automotriz, que había sido uno de los motores de la inversión privada y extranjera.

Rechazó que la elección del Poder Judicial explique por sí sola el comportamiento económico del país y atribuyó parte de las dificultades al contexto internacional y a la nueva configuración geopolítica.

Con estos argumentos, Sheinbaum defendió la continuidad del modelo económico de la llamada Cuarta Transformación y sostuvo que el objetivo es combinar estabilidad, inversión y responsabilidad en las finanzas públicas con una distribución más amplia de los beneficios económicos.

La apuesta de su administración, insistió, consiste en mantener la participación del sector privado sin renunciar a la conducción del Estado ni a la prioridad de mejorar las condiciones de vida de la población.