México, 23 de octubre.- La percepción de inseguridad entre la población adulta de México registró una disminución en septiembre de este año; sin embargo, más de la mitad de los habitantes de las principales zonas urbanas del país considera que vivir en su ciudad es inseguro, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El organismo informó que 58.1 por ciento de las personas mayores de 18 años que residen en 91 áreas urbanas consideró inseguro vivir en su ciudad. Esta proporción fue inferior al 59.8 por ciento registrado en junio de 2026 y al 63 por ciento reportado en septiembre de 2025.
Aunque las cifras muestran una reducción en la percepción de inseguridad respecto de los periodos de comparación, el indicador refleja que seis de cada diez personas adultas mantienen una sensación de vulnerabilidad en los lugares donde viven.
Entre junio y septiembre de este año, Hermosillo, Lázaro Cárdenas y Ciudad Victoria registraron los mayores incrementos en la percepción de inseguridad pública. En contraste, Campeche, Tlalnepantla de Baz y Ciudad Obregón presentaron las mayores reducciones en este indicador.
Los resultados de la encuesta también evidenciaron una diferencia entre mujeres y hombres. Mientras 64.2 por ciento de las mujeres manifestó sentirse insegura en su ciudad, entre los hombres la proporción fue de 50.6 por ciento.
La brecha de 13.6 puntos porcentuales muestra que la percepción de inseguridad afecta de manera diferenciada a la población y es considerablemente mayor entre las mujeres.
La sensación de riesgo también varía según el espacio público. Los cajeros automáticos ubicados en la vía pública fueron identificados como los lugares donde más personas se sienten inseguras, con 68.7 por ciento de las respuestas.
En segundo lugar se ubicó la calle, con 61.8 por ciento, seguida del transporte público, con 61.1 por ciento. En las carreteras, 55.3 por ciento de la población manifestó experimentar inseguridad.
Estos datos muestran que la percepción de riesgo se concentra en espacios de uso cotidiano, en los que las personas realizan actividades financieras, se desplazan por la ciudad o utilizan servicios de transporte.
La percepción de inseguridad también tiene efectos en las actividades diarias. De acuerdo con el INEGI, la población reportó cambios en sus hábitos para reducir el riesgo de ser víctima de algún delito.
Entre las medidas adoptadas se encuentra evitar llevar objetos de valor, como joyas, dinero o tarjetas de crédito. También se reportaron modificaciones en las rutinas relacionadas con permitir que menores de edad salgan sin compañía, caminar de noche por los alrededores de la vivienda y visitar a familiares o amistades.
Estas conductas reflejan que el temor a la delincuencia no se limita a la opinión sobre las condiciones de seguridad de una ciudad, sino que influye en la movilidad, la convivencia y las decisiones personales.
En cuanto a la evaluación del desempeño de las instituciones de seguridad, 85 por ciento de la población consideró que la Secretaría de Marina tenía un desempeño muy o algo efectivo para prevenir y combatir la delincuencia.
El Ejército obtuvo 82.3 por ciento de opiniones favorables en este rubro, seguido de la Fuerza Aérea Mexicana, con 82.1 por ciento, y la Guardia Nacional, con 73.5 por ciento.
Las corporaciones policiales locales registraron porcentajes menores: 55.7 por ciento para las policías estatales y 50.9 por ciento para las policías preventivas municipales.
La encuesta también midió la confianza en los distintos niveles de gobierno. El 57.6 por ciento de la población señaló que el gobierno federal le generaba mucha o algo de confianza.
En el caso de los gobiernos estatales y del Gobierno de la Ciudad de México, el porcentaje fue de 54.4 por ciento, mientras que 52.4 por ciento expresó ese nivel de confianza en los gobiernos municipales y las alcaldías.
Los resultados de la ENSU ofrecen un panorama de cómo la población adulta percibe la seguridad en las ciudades, los espacios en los que identifica mayores riesgos y la valoración que hace de las instituciones encargadas de atender la delincuencia.
Aunque la percepción de inseguridad disminuyó respecto de junio y de septiembre del año pasado, los datos muestran que sigue siendo una preocupación extendida, particularmente entre las mujeres y en lugares públicos como los cajeros automáticos, las calles y el transporte.











