México, 11 de febrero.- El secretario de Salud, David Kershenobich, informó que en el país se han confirmado 28 decesos por sarampión, con una muerte adicional en estudio que podría elevar la cifra a 29, en el actual brote que se concentra principalmente en el estado de Chihuahua y que ha afectado, en su mayoría, a personas no vacunadas.
El funcionario federal detalló que 21 de las muertes se registraron en la etapa inicial del brote, particularmente entre población que no contaba con el esquema de vacunación completo.
Posteriormente, se identificaron siete u ocho fallecimientos asociados a la enfermedad, varios de ellos en pacientes con padecimientos previos, aunque también se presentaron complicaciones graves, como neumonía de origen bacteriano, que derivaron en la muerte.
Kershenobich subrayó la gravedad del sarampión al recordar antecedentes históricos: en brotes anteriores, cuando solo se aplicaba una dosis de la vacuna, México llegó a registrar más de cinco mil fallecimientos y alrededor de 80 mil casos, lo que evidencia la importancia de mantener una alta cobertura de inmunización.
En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum, aseguró que el brote actual será atendido mediante una campaña intensiva de vacunación, con el objetivo de contener la propagación del virus y evitar afectaciones mayores, incluso de cara a eventos internacionales como la Copa del Mundo.
Rechazó versiones que señalan una falta de vacunación en años recientes y afirmó que, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública, existe una alta prevalencia de vacunación en niñas y niños de cero a siete años.
Respecto al uso de cubrebocas, las autoridades sanitarias federales aclararon que no existe una recomendación universal ni obligatoria para su utilización como medida principal de control del brote de sarampión.
Kershenobich explicó que el cubrebocas sí contribuye a disminuir la posibilidad de contagio en enfermedades respiratorias, especialmente cuando una persona presenta síntomas gripales y está en contacto con otras personas, práctica que se ha vuelto más común tras la experiencia del COVID-19.
Sin embargo, enfatizó que el uso de cubrebocas por sí solo no controla el sarampión, dado que se trata de una enfermedad altamente contagiosa que se previene principalmente mediante la vacunación.
La recomendación específica es que cuando una persona con sarampión confirmado inicia el exantema, tanto el paciente como su núcleo familiar cercano utilicen cubrebocas para reducir el riesgo de transmisión.
Fuera de ese escenario, insistieron, no se contempla una medida generalizada, ni en escuelas ni en espacios públicos.
Finalmente, el secretario de Salud reiteró el llamado a completar esquemas de vacunación, especialmente en población infantil y grupos no inmunizados, como la estrategia más efectiva para evitar nuevos contagios y prevenir más fallecimientos derivados del sarampión.









