México, 16 de enero.- El Partido Revolucionario Institucional (PRI) advirtió que la reforma electoral que impulsa Morena representa un grave retroceso democrático y una amenaza directa a las instituciones electorales del país, al tiempo que subrayó que “cuesta menos una democracia cara que una dictadura gratuita”, en referencia a los riesgos de debilitar al Instituto Nacional Electoral (INE) bajo el argumento de la austeridad.
En un comunicado, el tricolor sostuvo que la democracia mexicana es el resultado de un proceso histórico de apertura gradual, en el que distintas fuerzas políticas ampliaron la competencia, el pluralismo y la participación ciudadana, permitiendo la transición de un sistema cerrado a uno con elecciones transparentes y una oposición con voz real.
El PRI afirmó que la iniciativa promovida por Morena rompe de tajo con esa trayectoria histórica y empuja al país hacia un modelo de poder concentrado, en el que las reglas electorales se diseñan para favorecer únicamente al partido en el gobierno.
Recordó que desde 1963 el propio PRI impulsó reformas que ampliaron la pluralidad política, reconocieron a la oposición y sentaron las bases del sistema electoral moderno.
Si bien reconoció que ese proceso no fue perfecto, subrayó que fue decisivo para la competencia política y la alternancia en el poder.
“El Instituto Nacional Electoral debe seguir siendo el pilar de la confianza pública en los comicios y la garantía de que ningún gobierno sea juez y parte”, señaló el partido, al advertir que la reforma de Morena busca debilitar, politizar y subordinar al INE al Poder Ejecutivo, desmantelando una institución que costó décadas construir y que ha sido clave para la estabilidad política del país.
El tricolor sostuvo que lo que el oficialismo presenta como una reforma técnica es, en realidad, una operación de Estado para concentrar el poder, reducir la competencia electoral, asfixiar a la oposición y construir una mayoría artificial.
Sin un árbitro independiente, alertó, las elecciones dejarían de ser una contienda democrática para convertirse en una simulación.
En ese contexto, el PRI rechazó el argumento de la austeridad, al considerar que abaratar la democracia es una lógica engañosa y peligrosa.
Citó ejemplos internacionales como Hungría, Nicaragua y Venezuela, donde el recorte a las instituciones electorales derivó en autoritarismo, captura del Estado y pérdida de libertades, y advirtió que México no debe seguir ese camino.
El partido también acusó a Morena de haber facilitado la penetración del crimen organizado en la política, y señaló que la reducción del financiamiento público a los partidos políticos abriría la puerta para que los cárteles financien campañas, impongan candidaturas e influyan en los procesos electorales, formalizando prácticas que —aseguró— ya ocurren.
Asimismo, denunció que la reforma atenta contra la representatividad del Congreso de la Unión, al modificar las reglas para favorecer la sobrerrepresentación del partido en el poder, borrar a las minorías políticas y construir un Legislativo subordinado al Ejecutivo, eliminando contrapesos esenciales para la democracia.
El PRI calificó la iniciativa como una “Ley Maduro”, al considerar que sigue el modelo aplicado en Venezuela para consolidar un régimen autoritario, y afirmó que se trata de una amenaza directa contra la sociedad civil, las organizaciones sociales y los partidos políticos.
Finalmente, el tricolor aseguró que continuará denunciando a nivel nacional e internacional los riesgos de la reforma electoral y reiteró que no permitirá un retroceso histórico que concentre el poder en un solo partido.
“Queremos un régimen donde todas las voces cuenten, donde el poder se dispute y se limite, y donde ningún gobierno gobierne sin controles democráticos reales”, concluyó.











