Washington / Jerusalén / Teherán, 28 de febrero.- Estados Unidos e Israel lanzaron el sábado una ofensiva aérea de gran escala contra Irán, en lo que representa un nuevo y dramático capítulo en la confrontación directa entre Washington y la República Islámica.
Tras los bombardeos, el presidente estadounidense, Donald Trump, llamó al pueblo iraní a “tomar el control de su destino” y levantarse contra el liderazgo islámico que gobierna el país desde 1979.
La operación militar marca la segunda ocasión en ocho meses en que la administración Trump recurre al uso directo de la fuerza contra Irán, elevando de forma significativa la tensión en Medio Oriente y reconfigurando el escenario geopolítico regional.
De acuerdo con reportes de medios iraníes, algunos de los primeros bombardeos impactaron zonas cercanas a las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, en Teherán.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron columnas de humo elevándose desde distintos puntos de la capital.
No quedó claro de inmediato si el líder religioso, de 86 años, se encontraba en sus oficinas al momento del ataque.
La Media Luna Roja de Irán informó que los bombardeos israelíes-estadounidenses han dejado al menos 201 personas muertas y 747 heridas.
Según su vocero, los ataques alcanzaron 24 de las 31 provincias del país, lo que evidencia la amplitud territorial de la ofensiva.
El organismo detalló que 220 equipos de emergencia fueron desplegados en distintos puntos para atender a los heridos y realizar labores de rescate, mientras continúan las operaciones de socorro.
Horas después de los bombardeos, Irán lanzó una ofensiva de represalia con misiles y drones dirigidos hacia territorio israelí y bases militares estadounidenses en la región.
Las autoridades iraníes calificaron la acción conjunta de Washington y Tel Aviv como un “acto de agresión directa” contra su soberanía.
Hasta el momento no se ha detallado el alcance total de los daños provocados por la contraofensiva iraní, aunque fuentes militares señalaron que los sistemas de defensa aérea fueron activados en distintos puntos estratégicos.
En un mensaje público, Trump defendió la decisión de emplear la fuerza militar, argumentando que Irán ha continuado desarrollando su programa nuclear y avanzando en tecnología de misiles con potencial para alcanzar territorio estadounidense.
El mandatario también enumeró agravios históricos que, dijo, se remontan al inicio de la República Islámica en 1979, y sostuvo que su administración no permitirá que Teherán se convierta en una amenaza directa para Estados Unidos o sus aliados.
“Es momento de que el pueblo iraní tome el control de su destino”, declaró el presidente, en un llamado que podría ser interpretado como un respaldo explícito a un cambio de régimen en el país persa.
La ofensiva abre un escenario de alto riesgo en Medio Oriente, con la posibilidad de una confrontación prolongada entre Irán, Israel y fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
Analistas advierten que el intercambio directo de ataques podría desencadenar una espiral de violencia con impacto global, particularmente en los mercados energéticos y la seguridad internacional.











