México, 12 de mayo.- El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que el gobierno federal atiende el desplazamiento de 96 personas de la comunidad de Chilapa de Álvarez, en el estado de Guerrero, donde se registra una situación de violencia atribuida a la confrontación entre grupos criminales.
El funcionario detalló que el caso fue expuesto en el Gabinete de Seguridad y que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se trasladó personalmente a la zona para encabezar la atención del conflicto.
“Desde el inicio hay presencia de Guardia Nacional, del Ejército y autoridades estatales. Es muy delicado y la prioridad es proteger a la ciudadanía”, afirmó.
Harfuch señaló que la situación deriva de la disputa entre dos organizaciones criminales identificadas como Los Tlacos y Los Ardillos, aunque aclaró que también hay población civil involucrada que no tiene relación con estos grupos.
Indicó que, por las condiciones del terreno y el riesgo para civiles, no se ha realizado un ingreso total de las fuerzas federales.
“En el momento que ingresara la autoridad federal se pondría en riesgo la vida de otras personas”, explicó.
El secretario de Seguridad confirmó que al menos seis personas heridas están siendo atendidas:
- Tres ya fueron trasladadas al hospital de Chilpancingo
- Tres más serán evacuadas en las próximas horas
El operativo incluye el acompañamiento de personal médico, ambulancias, Guardia Nacional y Policía Estatal para facilitar la salida segura de los habitantes.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la estrategia del gobierno federal busca evitar una confrontación armada que pueda derivar en víctimas civiles.
“Lo que no queremos es que haya un enfrentamiento que vaya a afectar a la población civil”, señaló.
Detalló que la zona afectada comprende tres poblados y distintos puntos donde hay presencia de personas armadas, por lo que se privilegia el diálogo para permitir la evacuación de heridos y desplazados.
Sheinbaum subrayó que una intervención directa con fuerza militar podría escalar la violencia.
“Alguien podría decir que llegue el Ejército y desarme a las personas, pero eso puede representar una confrontación donde puede haber civiles fallecidos”, dijo.
En este sentido, insistió en que la estrategia actual busca reducir riesgos y priorizar la vida humana, incluso en medio de la presencia de grupos delictivos.











