México, 6 de enero.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México no puede estar de acuerdo con que “una potencia utilice la fuerza para llevarse a un presidente”, al ser cuestionada sobre las declaraciones de Ben Saul, relator especial de la ONU sobre la lucha contra el terrorismo y los derechos humanos, respecto a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Saul había planteado que el expresidente estadounidense Donald Trump debía ser investigado y eventualmente destituido por la operación que derivó en la detención de Maduro y por las muertes ocurridas en Venezuela.
Ante ello, Sheinbaum evitó pronunciarse sobre la valoración específica del relator y llevó la discusión al terreno de los principios constitucionales de la política exterior mexicana.
“Es muy importante incluso para toda la, digamos, propaganda que ha habido contra Venezuela o para aquellos que no están de acuerdo con el régimen de Maduro o lo del chavismo en Venezuela. Es una cosa y otra cosa es que una potencia, un país, utilice la fuerza para llevarse a un presidente.
“Eso no podemos estar de acuerdo nunca. Incluso la derecha aquí, que anda buscando también sus referencias internacionales o su apoyo internacional. Es un asunto de soberanía del pueblo de Venezuela, como lo es de México, como lo es de cualquier país del mundo”, señaló.
Agregó que incluso quienes en México se oponen al chavismo deberían coincidir en que la inviolabilidad de la soberanía es un principio que no está sujeto a simpatías ideológicas.
La mandataria recordó que la posición del Estado mexicano se sustenta en los principios históricos de política exterior inscritos en la Constitución y en la llamada Doctrina Estrada, vigente desde 1930.
Mencionó que México ha tenido una tradición de defensa de la autodeterminación de los pueblos, citando episodios como el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas a la República Española y la participación del Grupo Contadora en Centroamérica.
Sheinbaum enumeró los principios constitucionales que, dijo, la obligan a fijar postura: autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias, proscripción de la amenaza o uso de la fuerza, igualdad jurídica de los Estados, cooperación internacional para el desarrollo y respeto a los derechos humanos.
Subrayó en particular que “sólo el pueblo de Venezuela puede decidir quién gobierna” y que los conflictos internos deben canalizarse mediante mecanismos pacíficos o instancias multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas.
La presidenta advirtió que la detención de Maduro, aun bajo señalamientos que “todavía están por probarse”, no justifica acciones armadas o extraterritoriales:
“Aun si fuera culpable de lo que se le acusa, está por verse. Lo que nunca puede aceptarse es que un país invada a otro”.
Sheinbaum también criticó a sectores de la oposición mexicana que, dijo, buscan respaldo en referencias internacionales:
“Incluso la derecha aquí anda buscando sus apoyos internacionales; pero este es un asunto de soberanía del pueblo de Venezuela”.
Finalmente, calificó como un “orgullo nacional” la política exterior mexicana y aseguró que su gobierno dará continuidad a dicha tradición:
“México defiende la no intervención porque está en la Constitución y porque es convicción. Es obligación de la presidenta”.





