Realizan misa de cuerpo presente en memoria de los sacerdotes jesuitas asesinados

Chihuahua, 25 de junio de 2022.- Constancio Miranda, arzobispo de Chihuahua, ofició la misa de cuerpo presente de los sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, asesinados el lunes pasado en el interior de la iglesia a la cual servían, en el poblado de Cerocahui, municipio tarahumara de Urique.

La ceremonia se realizó en el templo del Sagrado Corazón de Jesús, en esta capital.

Miles de feligreses acudieron a la misa y desde temprana hora hicieron fila alrededor de la iglesia, para darles el último adiós y despedirse de los sacerdotes.

Durante la misa hizo uso de la palabra el sacerdote jesuita Javier “El Pato” Ávila, quien sirve en la parroquia de Creel, el cual lanzó un llamado al presidente Andrés Manuel López Obrador, para que cambie la estrategia de seguridad.

“Respetuosamente pedimos, señor presidente Andrés Manuel López Obrador, revise su proyecto de seguridad pública, que no vamos bien y esto es clamor popular. Este evento no es aislado en nuestro país, un país invadido por la violencia, por la impunidad.

Como dijo el Papa Francisco: ¿Cuántos asesinatos en México?. Nuestro tono es pacífico, pero alto y claro, invitando que las acciones de gobierno finalmente acaben con la impunidad. Son miles de dolientes sin voz que claman justicia.

Los abrazos ya no nos alcanzan para cubrir los balazos”, dijo.

También, hubo presencia de medios de comunicación nacionales e internacionales.

El padre Ávila afirmó que “los jesuitas no abandonaremos nuestra misión y menos a nuestra gente, sabemos perdonar y perdonamos, hay dolor, pero no angustia ni rabia, hay huecos y vacíos, pero no hay ausencia. Sus nombres seguirán rebotando en el eco de los barrancos y en el susurro del viento que recorre los pinos y las montañas”.

Afuera y dentro de la iglesia, varios hombres y mujeres rarámuri, con sus hijos, bailaron Pascola, su danza tradicional y velaron a sus sacerdotes jesuitas.

En las calles frontales de la iglesia y frente a los féretros en el altar de la iglesia, se escucharon los tradicionales violines tarahumaras, más tristes que nunca y los tambores resonaron llamando a su Dios, a Onorúame, frente al llanto y dolor de perder a sus añorados sacerdotes.

También, acudieron el hijo del guía de turistas Pedro Eliodoro Palma -asesinado juntos con los dos jesuitas-, Ricardo Palma y su madre Marta, junto con el resto de su familia.

Luego, los feligreses caminaron junto a los féretros de los dos sacerdotes jesuitas, para despedirse, santiguarse y darles el último adiós.

Los cuerpos fueron trasladados a la Sierra Tarahumara. Primero, al poblado de Creel, donde se realizará otra misa en su honor y el domingo partirán a la parroquia de San Francisco Javier, en la comunidad de Cerocahui, donde serán sepultados el lunes. (Con información de Excélsior)