México, 21 de septiembre.- Ante el riesgo de restricciones en la exportación de diésel de Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum reivindicó la construcción de la refinería Olmeca de Dos Bocas y lanzó un mensaje directo a quienes cuestionaron el proyecto: “Se tienen que tragar sus palabras”.
La mandataria sostuvo que la entrada en operación de Dos Bocas, junto con la modernización de las demás refinerías del país, ha permitido fortalecer la capacidad de producción nacional y garantizar el abasto de diésel.
“Si no existiera Dos Bocas estaríamos en un problema de abasto del diésel”, afirmó Sheinbaum al explicar que México es actualmente autosuficiente en la producción de este combustible.
La presidenta aprovechó la coyuntura para responder a las críticas que recibió la construcción de la refinería, una de las obras emblemáticas de la administración anterior.
Recordó que durante años se cuestionó la decisión de destinar recursos a Dos Bocas, pero sostuvo que el escenario actual demuestra la importancia de contar con capacidad propia de refinación.
“Todo lo que criticaron de la construcción de la refinería de Dos Bocas hoy se tienen que tragar sus palabras”, sentenció.
La frase se convirtió en el eje de su posicionamiento, al plantear que, ante un eventual recorte de las exportaciones estadounidenses de diésel, México dispone de una infraestructura que le permite reducir su vulnerabilidad frente a las condiciones del mercado internacional.
Sheinbaum explicó que México mantiene operaciones de comercio exterior de petróleo y combustibles y que también se puede importar producción de Deer Park, en Texas, pero destacó que el país cuenta con producción nacional suficiente de diésel.
Además del abasto, la presidenta abordó el impacto que tendría un incremento en el precio de este combustible. Explicó que la Secretaría de Hacienda mantiene un mecanismo de apoyo para contener el precio del diésel y evitar presiones inflacionarias.
Recordó que los combustibles tienen un efecto directo sobre numerosas actividades económicas, por lo que su encarecimiento no afecta únicamente a quienes utilizan automóvil.
El diésel, dijo, tiene una incidencia particularmente importante en el transporte y otras actividades productivas, por lo que un aumento puede trasladarse a los precios de bienes y servicios.
Sheinbaum recordó también el llamado “gasolinazo” ocurrido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y cuestionó el argumento de que los incrementos sólo afectarían a los propietarios de vehículos.
La presidenta aseguró que el gobierno mantendrá el apoyo al precio del diésel y afirmó que, con el presupuesto previsto, existen condiciones para mantenerlo durante el cierre de 2026.
“Podemos cerrar el año sin problema con el apoyo que estamos dando al precio del diésel y el abasto hasta ahora está garantizado”, afirmó.











