Santa Clara, California, 8 de febrero.- Los Seahawks de Seattle ganaron 29-13 a los Patriots de Nueva Inglaterra en el estadio Levi’s de Santa Clara, California, para proclamarse campeones del Super Bowl LX y saldar una deuda histórica con su afición.
Tuvieron que pasar 11 años, pero la revancha por la dolorosa derrota en el Super Bowl XLIX llegó de la forma soñada para los seguidores de la Ciudad Esmeralda: con una actuación dominante y una victoria sin discusión.
Esta vez, el trofeo Vince Lombardi sí viaja a Seattle.
Desde el arranque, sólo un equipo se presentó en el emparrillado.
Ante más de 68 mil aficionados, la asfixiante defensiva de los Halcones Marinos —la mejor de la NFL en puntos permitidos— impuso condiciones y anuló por completo a la ofensiva de Nueva Inglaterra durante tres cuartos.
Los Patriots no lograron anotar hasta el último periodo y su joven mariscal de campo, Drake Maye, vivió una noche para el olvido.
Fue capturado en seis ocasiones y cometió tres entregas de balón, incluida una intercepción, víctima constante de la presión defensiva de Seattle.
Con autoridad, disciplina y una defensiva implacable, los Seahawks firmaron una victoria contundente que quedará marcada como una de las más dominantes en la historia reciente del Super Bowl.











