Senado aprueba reforma: doble nacionalidad ya no permitirá competir por Presidencia y gubernaturas

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México, 29 de septiembre.- El Senado aprobó por mayoría calificada (86 votos en pro y 42 en contra) y turnó a los congresos estatales la reforma constitucional propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum para establecer como requisito que quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tengan exclusivamente la nacionalidad mexicana.

La reforma, que modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, establece que los mexicanos por nacimiento que posean otra nacionalidad deberán renunciar a ella antes de solicitar el registro de su candidatura a alguno de esos cargos.

El debate en el pleno estuvo marcado por un choque entre Morena y la oposición sobre el alcance de la medida. 

Mientras el oficialismo sostuvo que se trata de una regla de soberanía y lealtad institucional para quienes encabecen los poderes ejecutivos, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano advirtieron que puede restringir derechos políticos de mexicanos con doble nacionalidad.

A nombre de la Comisión de Puntos Constitucionales, el senador Saúl Monreal defendió el dictamen y sostuvo que la reforma no pretende modificar el reconocimiento de la doble nacionalidad establecido en México desde 1997.

Explicó que la medida se limita a tres responsabilidades públicas y que la nacionalidad y la ciudadanía son conceptos jurídicos distintos.

“La regla es clara”, sostuvo: quien aspire a encabezar la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno deberá ser mexicano por nacimiento y no tener ni adquirir otra nacionalidad.

Monreal argumentó que poseer una nacionalidad extranjera puede generar derechos, obligaciones, participación política y protección diplomática frente a otro Estado, por lo que, desde la perspectiva del oficialismo, la exigencia busca establecer un vínculo jurídico exclusivo con México para quienes asuman las máximas responsabilidades ejecutivas.

El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Primera, insistió en que la reforma “no está hecha contra nadie” y que no modifica el derecho de millones de mexicanos a conservar una segunda nacionalidad.

“Esta reforma no está hecha contra nadie, ni en lo general ni en lo particular, como dicen los legisladores. (…) Esta reforma no está dirigida contra los mexicanos y las mexicanas que tienen otra nacionalidad, mucho menos contra nuestros y nuestras con nacionales, que por razones familiares, migratorias y personales han construido su vida entre México y otro país. México reconoce la doble nacionalidad, la protege y esta reforma no cambia ese principio”, señaló. 

Afirmó que quien tenga doble nacionalidad podrá participar en la vida pública y aspirar a esos cargos, pero deberá renunciar previamente a la nacionalidad extranjera si decide competir por ellos.

Según Huerta, el objetivo es establecer una condición de “lealtad institucional y constitucional” para quienes reciban del electorado la responsabilidad de conducir un Poder Ejecutivo.

La senadora del Partido Verde, Rocío Corona Nakamura, resumió con un dicho popular la reforma: 

“¿Quién es orgullosamente mexicano o mexicana y aspira a ser presidente de la República o gobernador? No anda con medias tintas. ¿Se es o no se es? Hoy más que nunca debemos fortalecer el patriotismo y la soberanía nacional. A quien dos amos sirve, con uno queda mal”, argumentó. 

La oposición, sin embargo, cuestionó que la reforma sea necesaria y advirtió sobre sus posibles efectos en los derechos políticos de los mexicanos que nacieron o viven en el extranjero.

El coordinador del PRI, Alejandro Moreno, anunció el voto en contra de su bancada y sostuvo que tener otra nacionalidad no convierte a ningún mexicano en enemigo de la patria.

Criticó que se utilice la Constitución para establecer diferencias entre mexicanos y afirmó que la medida coloca una barrera política a personas que construyeron su vida entre México y otros países.

“Tener otra nacionalidad no convierte a nadie en enemigo de la patria. Pretender que un documento determina la lealtad es una ocurrencia peligrosa y una ofensa para nuestros paisanos. (…) No tienen porque presentar ante Morena un certificado de amor a México, porque satanizan a quien tiene doble nacionalidad, pero a quien se hace testigo protegido de otro país lo hacen candidato”, apuntó. 

Sostuvo que la lealtad a México debe acreditarse mediante hechos, responsabilidad y respeto a la ley, no mediante el número de pasaportes que tenga una persona.

En la misma línea, el senador de Movimiento Ciudadano Luis Donaldo Colosio Riojas afirmó que el dictamen modifica la Constitución para regular un asunto que, a su juicio, ya está contemplado en el artículo 32.

Señaló además que obligar a una persona a renunciar a una nacionalidad extranjera puede hacer depender su registro electoral de trámites ante otro Estado, con costos y tiempos que escapan al control de las autoridades mexicanas.

Colosio advirtió que la reforma puede afectar especialmente a mexicanos nacidos en Estados Unidos y otros países que conservan la nacionalidad mexicana por nacimiento o descendencia.

“Se habla de injerencia extranjera, pero la injerencia que hoy lastima a México tiene otros rostros.  Tiene el rostro de un poder que busca limitar cada vez más la competencia electoral. Tiene el rostro del crimen organizado que financia campañas, amenaza candidatos (y decide quién puede hacer política en regiones enteras del país. Hay gobernadores señalados por sus vínculos con esos grupos (10:39) y frente a ellos el oficialismo guarda silencio o pide prudencia”, acusó. 

El legislador también sostuvo que nacionalidad y ciudadanía no son equivalentes y planteó que, si la preocupación es la existencia de compromisos políticos activos con otro país, el debate debería centrarse en la ciudadanía y no exclusivamente en la nacionalidad.

Uno de los puntos centrales de la discusión fue precisamente la situación de la comunidad mexicana en el extranjero. 

Colosio recordó que millones de mexicanos y sus descendientes mantienen vínculos familiares, culturales y económicos con el país, particularmente en Estados Unidos.

La panista Laura Esquivel acusó a Morena de impulsar una reforma que limitaría los derechos políticos de los mexicanos que viven en el extranjero y advirtió que los migrantes no deben ser considerados ciudadanos de segunda categoría. 

Cuestionó que se pretenda restringir su posibilidad de ser votados y ocupar cargos de elección popular, mientras sí se reconoce su participación electoral y sus aportaciones económicas.

“Morena sólo quiere dos cosas de los migrantes, su voto y su dinero. Su dinero, pero no quieren que decidan en qué se los gastan, quieren que sostengan a México desde fuera, pero que no estén representados adentro. Quieren el voto de los migrantes para perpetuarse en el poder y para construir mayorías artificiales, pero no quieren que sean votados”, afirmó. 

La oposición consideró que exigir la renuncia a otra nacionalidad puede cerrar el acceso a cargos de elección popular a personas cuya única relación con un país extranjero sea haber nacido allí.

Morena respondió que la reforma no elimina la doble nacionalidad ni restringe de manera general los derechos políticos, sino que establece un requisito específico de elegibilidad para tres cargos ejecutivos.