México, 11 de mayo.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que exista un riesgo para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) a raíz de la petición de extradición contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve servidores públicos, al tiempo que respondió a las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una posible intervención unilateral de Estados Unidos contra el narcotráfico.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum defendió la estrategia de seguridad de su gobierno, aseguró que México está dando “muchísimos resultados” en el combate al crimen organizado y advirtió que existen actores políticos, tanto en México como en Estados Unidos, interesados en deteriorar la relación bilateral.
El eje central de su mensaje fue una defensa simultánea de la cooperación con Washington y de la soberanía mexicana.
La mandataria sostuvo que sí existe coordinación efectiva entre ambos países, pero dejó claro que cualquier colaboración debe darse bajo las reglas mexicanas y respetando la Constitución.
“Estamos haciendo muchísimo, y él lo sabe, y lo saben las autoridades de Estados Unidos”, respondió Sheinbaum al ser cuestionada sobre las declaraciones de Trump respecto a que “si México no hace nada, Estados Unidos lo hará”.
La presidenta enumeró como prueba de los avances la reducción de homicidios dolosos, la destrucción de cerca de 2 mil 400 laboratorios clandestinos —principalmente de metanfetamina— y la disminución del tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.
En uno de los puntos más sensibles de su intervención, Sheinbaum negó que México sea productor de fentanilo a gran escala.
Aclaró que lo detectado en territorio nacional ha sido principalmente el “empastillado” de la droga y no la producción química completa.
“No la producción como tal de fentanilo hasta ahora”, enfatizó.
Además, mostró cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), con las que aseguró que hubo una reducción de 68 por ciento en los aseguramientos de fentanilo en la frontera suroeste entre octubre de 2024 y marzo de 2026, dato que presentó como evidencia de la efectividad de la cooperación bilateral.
Sheinbaum insistió en que ambos gobiernos están obteniendo resultados gracias al intercambio de inteligencia y al trabajo coordinado “cada uno en su territorio”, aunque aprovechó para reiterar una de las principales exigencias de México hacia Washington: frenar el tráfico de armas hacia territorio mexicano.
“Lo más básico es que se respete nuestra soberanía, que se respete la territorialidad y que haya confianza mutua”, afirmó.
La mandataria también lanzó un mensaje político directo contra la oposición mexicana, a la que acusó de promover en Estados Unidos la narrativa de un “narcogobierno” para debilitar la relación bilateral.
“Hay quienes quieren que esa relación no exista, sobre todo nuestros adversarios políticos que van a Estados Unidos a hablar mal de México”, acusó.
En otro momento de la conferencia, Sheinbaum sugirió que parte del endurecimiento discursivo de Trump responde al contexto electoral estadounidense rumbo a los comicios de noviembre.
“Hay mucha gente que quiere utilizar a México como parte de la campaña”, sostuvo, al subrayar que su gobierno busca mantenerse al margen del proceso electoral estadounidense bajo el principio de autodeterminación de los pueblos.
Pese a las tensiones políticas y mediáticas generadas por el caso Rocha y las presiones de Washington, la presidenta negó que existan señales de ruptura o congelamiento en la revisión del T-MEC.
Indicó que continúan las conversaciones entre el secretario de Economía mexicano, el secretario de Comercio de Estados Unidos y el embajador Jamieson Greer, representante comercial estadounidense encargado de la revisión del acuerdo.
“Las pláticas continúan, no se ha cancelado nada”, afirmó.











