México, 6 de enero.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que ve lejana la posibilidad de que se materialicen expresiones de Estados Unidos que sugieren acciones unilaterales o intervencionistas en territorio mexicano y aseguró que la relación bilateral se conduce a través del diálogo, la cooperación y la coordinación, sin aceptar injerencias.
Al ser cuestionada sobre declaraciones recientes en el país vecino en torno a México y la seguridad, la mandataria federal sostuvo que “no hay de qué preocuparse” en términos de una eventual intervención, al subrayar que existe una muy buena comunicación entre ambos gobiernos.
“Nosotros privilegiamos el diálogo por encima de todo. Tenemos nuestra posición, tenemos nuestros principios, pero buscamos el diálogo con el gobierno de Estados Unidos siempre y afortunadamente tenemos una muy buena comunicación.
“Entonces, hay cosas que nos dicen en las que no estamos de acuerdo y se las manifestamos, y hay a veces temas en los que estamos de acuerdo o que nosotros les pedimos a ellos y que tampoco están de acuerdo, pero en general hay muy buena comunicación”, señaló.
Sheinbaum explicó que, frente a declaraciones estridentes o propuestas de mano dura desde Washington, la respuesta de su gobierno no es la confrontación, sino incrementar los canales de comunicación institucional.
Indicó que los vínculos se sostienen tanto en el ámbito diplomático como en el de seguridad, a través de las instancias responsables de cada país, y que se mantiene colaboración con mandos militares estadounidenses en el marco del respeto mutuo.
Subrayó que el diálogo no implica coincidencia total:
“El diálogo no quiere decir que estés de acuerdo en todo, pero privilegias el diálogo y vas avanzando en la cooperación y la coordinación”, dijo.
Al preguntársele directamente si ve posible algún tipo de intervención o acción unilateral de Estados Unidos en México, la presidenta fue tajante:
“No estamos de acuerdo ni con el injerencismo ni con el intervencionismo”, afirmó, al recalcar que ambas naciones deben relacionarse bajo un esquema de soberanía, cooperación y colaboración, nunca de subordinación.
Agregó que cualquier intervención no sólo sería contraria a los principios de soberanía, sino que no serviría para reducir la violencia ni el tráfico de drogas, por lo que insistió en que no es un camino viable.
Sheinbaum defendió la estrategia de seguridad del gobierno federal, que —dijo— se sostiene en dos grandes ejes:
1. Dar opciones de vida a los jóvenes, para evitar su incorporación a grupos delictivos, y
2. Cero impunidad frente al crimen.
Aseguró que ningún grupo delictivo representa un proyecto de vida y que corresponde al Estado garantizar derechos, esperanza y futuro.
La presidenta contrastó el modelo actual con el de administraciones pasadas, y recordó que durante el sexenio de Felipe Calderón hubo presencia directa de agentes extranjeros en operativos de seguridad sin que ello se tradujera en pacificación.
Recordó además el caso de Genaro García Luna, como muestra de la necesidad de no repetir estrategias fallidas ni permitir infiltraciones criminales en las áreas de seguridad del Estado.





