México, 19 de octubre.- La presidenta Claudia Sheinbaum reveló que el presidente estadounidense, Donald Trump, le ha solicitado activos de Petróleos Mexicanos (Pemex), no como condición para la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sino con el propósito de que empresas petroleras estadounidenses contribuyan a incrementar la producción de crudo de la empresa estatal mexicana.
La mandataria enfatizó que le ha dejado claro al presidente Trump que cualquier participación extranjera debe sujetarse a la Constitución y las leyes nacionales.
En medio de las conversaciones bilaterales para avanzar en un acuerdo comercial, Sheinbaum reconoció que el tema de la producción petrolera ha sido abordado con su homólogo estadounidense, pero negó que se haya condicionado la negociación comercial a la entrega de recursos de Petróleos Mexicanos.
“Le he dicho al presidente Trump: aquí hay una Constitución y aquí hay unas leyes. Entonces, aquí no se puede dar derechos de petróleo”, sostuvo.
Durante su conferencia, Sheinbaum explicó que las empresas estadounidenses sí pueden participar en actividades relacionadas con la industria energética mexicana mediante mecanismos legales, como los contratos que mantienen desde hace décadas con Pemex.
Como ejemplo mencionó a Halliburton, empresa que, dijo, lleva 80 años trabajando con la petrolera estatal y cuya participación no ha cambiado. Añadió que la nueva legislación de Pemex establece una regulación para estos esquemas de contratación.
También citó el caso de Sempra Energy, que opera una planta de licuefacción de gas en Ensenada, Baja California, donde se procesa gas importado de Estados Unidos para comercializarlo en México o exportarlo, principalmente a mercados asiáticos.
La presidenta subrayó que existen distintas modalidades de colaboración energética con compañías estadounidenses, siempre que se mantengan dentro del marco jurídico mexicano.
Afirmó que, cuando funcionarios de ese país plantean propuestas que no corresponden a las disposiciones nacionales, su gobierno explica los límites legales.
Aunque confirmó que el asunto se ha tratado en las conversaciones bilaterales, negó que exista una insistencia para que México entregue derechos petroleros.
En materia de seguridad, Sheinbaum también respondió a las declaraciones de Trump sobre la supuesta presencia de organizaciones criminales que gobiernan algunas zonas de México y la presunta incapacidad del gobierno mexicano para enfrentarlas.
La mandataria reconoció que el presidente estadounidense ha expresado esa percepción durante sus conversaciones telefónicas, pero aseguró que le ha respondido que no corresponde a la realidad y que los resultados de la estrategia de seguridad demuestran lo contrario.
Como argumentos, destacó la reducción de más de 60 por ciento en el cruce de fentanilo hacia Estados Unidos y la disminución a la mitad del número de homicidios, cifras que presentó para defender las acciones de su administración contra la delincuencia.
Sheinbaum consideró que las declaraciones estadounidenses también tienen un componente político y electoral, por lo que pidió que México no sea utilizado como parte de las campañas en ese país.
“Bastantes problemas tienen allá que resolver, ¿cómo para que usen a México como parte de su campaña?”, expresó.
La presidenta sostuvo que las diferencias de opinión se abordan de manera respetuosa y sin confrontaciones, mediante explicaciones sobre la situación mexicana y los resultados obtenidos en seguridad.
Sheinbaum negó asimismo que Trump haya condicionado la firma del acuerdo comercial a la entrega de presuntos narcotraficantes vinculados con políticos mexicanos o a la adopción de determinadas medidas de seguridad.
Aseguró que el mandatario estadounidense nunca ha utilizado la expresión “narcopolíticos” en sus conversaciones telefónicas y descartó que haya planteado la seguridad como una condición para cerrar la negociación comercial.
Explicó que ambos temas aparecen habitualmente en las llamadas, pero con objetivos distintos: en seguridad, Estados Unidos busca reducir el ingreso de fentanilo y otras drogas; en comercio, Trump insiste en el déficit comercial estadounidense con México.
De acuerdo con Sheinbaum, las conversaciones suelen concluir con el compromiso de mantener el trabajo de los equipos de ambos gobiernos para intentar alcanzar un acuerdo, particularmente en materia comercial, donde continúan las negociaciones.
La presidenta precisó que las llamadas no tienen una periodicidad fija: en ocasiones se realizan con intervalos de 15 días, mientras que en otras transcurren hasta tres meses sin comunicación.
Indicó que la última conversación con Trump tuvo lugar el pasado 16 de septiembre.











