México, 14 de agosto.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, tiene un sentido esencialmente político y constituye un acto de injerencia en la política mexicana, al considerar que la medida no se aplica de manera uniforme a todos los países.
Durante su conferencia, Sheinbaum fue cuestionada sobre la decisión de Estados Unidos y sostuvo que las cancelaciones de visas dirigidas a personas consideradas políticamente expuestas no necesariamente responden a investigaciones criminales, por lo que pidió revisar cómo se utilizan este tipo de medidas en otras naciones de América Latina y en México.
“Mi opinión es que esta cancelación de visas que han hecho, ellos le llaman a personas políticamente expuestas, tiene un sentido político esencialmente, porque no es parejo a todos los países”, señaló.
La mandataria sostuvo que, si la medida estuviera vinculada con la comisión de un delito o con elementos que impidieran la entrada de una persona a territorio estadounidense, deberían existir pruebas que sustentaran esa determinación.
A partir de ello, acusó que detrás de este tipo de decisiones existe una intención de interferir en los asuntos internos de México y señaló directamente a sectores de la derecha mexicana como beneficiarios políticos de esa postura.
“Esto es un sentido de injerencia en la política mexicana”, afirmó Sheinbaum, quien agregó que México cuenta con una larga historia de defensa de su soberanía frente a presiones e intervenciones extranjeras.
La presidenta recordó episodios históricos como la intervención estadounidense y la presencia de tropas extranjeras en territorio nacional, particularmente el desembarco de fuerzas de Estados Unidos en Veracruz en 1914, para subrayar que la defensa de la independencia y la soberanía ha sido una constante de la historia mexicana.
Sheinbaum extendió su crítica a distintos gobiernos mexicanos del siglo XX y cuestionó la apertura que, dijo, se dio durante administraciones anteriores a una mayor presencia de agencias estadounidenses en México. Señaló particularmente a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón como parte de una etapa en la que, desde su perspectiva, se permitió una mayor injerencia extranjera.
Ante la cancelación de la visa de López Beltrán, la presidenta planteó que México debe mantener una posición firme y exigir respeto a su soberanía, sin importar qué país adopte una medida que considere contraria a los intereses nacionales.
“México es un país libre, independiente y soberano”, enfatizó.
No obstante, Sheinbaum estableció una condición para cualquier señalamiento proveniente de Estados Unidos: que existan pruebas contundentes y que éstas sean presentadas ante las autoridades mexicanas para que se determine si existe alguna responsabilidad conforme a las leyes nacionales.
“Cualquier ciudadano mexicano, cualquiera que sea su profesión, es más, en política, cualquiera que sea su partido político, pues que presente pruebas y que sea juzgado de acuerdo a las leyes mexicanas”, sostuvo.
La presidenta puso como ejemplo el caso de Sinaloa, al señalar que, hasta ahora, Estados Unidos no habría presentado ante México elementos que, desde su perspectiva, constituyan pruebas suficientes para la Fiscalía General de la República. Subrayó que la información difundida públicamente no sustituye una investigación formal ni una determinación judicial.
Sheinbaum insistió en que México mantiene una relación de coordinación con Estados Unidos, pero rechazó que esa cooperación pueda convertirse en subordinación.
“Guardamos una relación de coordinación, pero no de subordinación”, afirmó.











