México, 8 de octubre.- Entre aplausos, gritos y piropos, Omar García Harfuch hizo su entrada este jueves al Palacio Legislativo de San Lázaro.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana llegó para participar en la reunión con la Junta de Coordinación Política (Jucopo), como parte de la glosa del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero antes de hablar de seguridad tuvo que sortear una recepción mucho más informal.
Apenas apareció el funcionario, un grupo de simpatizantes y admiradoras que aguardaba su llegada comenzó a lanzarle expresiones de entusiasmo.
Entre los gritos destacó uno que arrancó sonrisas y llamó especialmente la atención: “¡Ven guapo, para darte un beso!”.
La escena, espontánea y alejada del protocolo legislativo, rápidamente comenzó a circular en redes sociales, donde la popularidad del secretario volvió a quedar de manifiesto.
Las mujeres que se encontraban en el lugar fueron identificadas en tono festivo como las antiguas “gatúbelas” y ahora “toritas”, una referencia coloquial a los grupos de admiradoras que suelen acompañar las apariciones públicas de Harfuch.
Con ese recibimiento, el funcionario ingresó al recinto legislativo, donde fue recibido por el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, antes de dirigirse al encuentro con los coordinadores parlamentarios.
Ya en el terreno institucional, el ambiente cambió. La reunión de este 8 de octubre se realizó a puerta cerrada, debido a que parte de la información que presentó Harfuch está relacionada con estrategias, planes operativos y asuntos de seguridad que requieren mantener reserva.
La presencia del secretario en San Lázaro forma parte del calendario de comparecencias establecido por la Cámara de Diputados para revisar los resultados del segundo año de gobierno de Claudia Sheinbaum. Dentro de este mismo ejercicio está contemplado un encuentro posterior con la fiscal general de la República, Ernestina Godoy.
Pero mientras dentro del recinto se revisaban cifras, estrategias y resultados en materia de seguridad, afuera quedaba una imagen distinta: la de un funcionario que, además de enfrentar cuestionamientos políticos y rendir cuentas ante el Legislativo, mantiene una exposición pública poco habitual para un secretario de Seguridad.
La atención sobre Harfuch se ha incrementado todavía más en los últimos días, luego de que dirigentes del Partido Verde lo mencionaran públicamente como un posible perfil rumbo a la sucesión presidencial de 2030.
Por ahora, sin embargo, el motivo oficial de su visita a San Lázaro fue otro: explicar la política de seguridad del gobierno federal, escuchar los cuestionamientos de los legisladores y rendir cuentas sobre los resultados alcanzados durante el segundo año de la administración de Sheinbaum.
Eso sí, antes de entrar a hablar de seguridad, Harfuch ya había dejado una escena para el anecdotario legislativo: entre aplausos, celulares en alto y un inesperado “¡ven guapo!”, San Lázaro le dio una bienvenida poco convencional.











