México, 14 de mayo.- El coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve, responsabilizó al gobierno de Morena por el deterioro en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, al acusar que la administración federal privilegió una agenda de confrontación ideológica que hoy —afirmó— está generando costos económicos y comerciales para el país.
En un posicionamiento, el senador sostuvo que las tensiones con Washington no surgieron de manera espontánea, sino que son consecuencia de decisiones políticas y diplomáticas tomadas por los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, particularmente en temas de política exterior y cooperación bilateral.
Añorve señaló que Morena respaldó abiertamente a gobiernos como los de Cuba y Venezuela, mantuvo apoyo político y energético a La Habana, participó en bloques internacionales contrarios al presidente estadounidense Donald Trump y, además, ha mostrado resistencia a cooperar plenamente con solicitudes jurídicas y de extradición provenientes de Estados Unidos.
El legislador priista afirmó que esa estrategia ya comenzó a tener consecuencias directas para México en materia económica y comercial, en medio del endurecimiento de las negociaciones con Estados Unidos rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Entre los efectos que enlistó, mencionó la imposición de aranceles de hasta 50 por ciento en sectores estratégicos, el riesgo para miles de empleos e inversiones, así como presiones para que empresas trasladen operaciones y plantas manufactureras hacia territorio estadounidense.
“Mientras otros países negocian con inteligencia, Morena responde con discursos patrioteros que no sirven para nada”, acusó el senador, quien insistió en que el país requiere una política exterior basada en cooperación, diplomacia y estrategia, y no en confrontaciones ideológicas.
Las declaraciones del coordinador priista ocurren en un contexto de creciente tensión comercial entre México y Estados Unidos.
En las últimas semanas, autoridades y representantes empresariales han reconocido que las negociaciones rumbo a la revisión del T-MEC se han endurecido y que Washington mantiene una postura favorable a conservar aranceles en sectores clave como acero, aluminio y automóviles.











