Washington, Estados Unidos, 1 de julio.- La administración estadounidense abrió la puerta a un cambio de fondo en el esquema de certidumbre del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al plantear una posible renovación anual del acuerdo comercial en lugar de su continuidad automática de largo plazo.
De acuerdo con declaraciones del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, difundidas a Bloomberg, la propuesta surge en el marco de las conversaciones virtuales entre Estados Unidos, Méxicoy Canadá sobre la implementación y futura revisión del acuerdo.
El T-MEC —que sustituye al antiguo TLCAN— fue diseñado como un tratado de largo plazo con vigencia de 16 años y una revisión formal prevista hacia la mitad del periodo, lo que en principio otorgaba certidumbre a las inversiones y al comercio regional. Sin embargo, la postura estadounidense de impulsar revisiones anuales representaría un giro significativo respecto al diseño original del acuerdo, al introducir una dinámica de renegociación constante.
Greer señaló a Bloomberg que la administración de Donald Trump “no está dispuesta a aprobar el acuerdo sin más”, al considerar que existen “cuestiones importantes” que deben corregirse. Entre los puntos señalados, el funcionario subrayó la necesidad de atender lo que Washington considera “desequilibrios” dentro del pacto comercial.
El planteamiento estadounidense abre un escenario de mayor incertidumbre para el bloque comercial de Norteamérica, ya que una revisión anual implicaría que empresas e inversionistas operen bajo un entorno de negociación permanente, en lugar de reglas estables por periodos prolongados.
Analistas han señalado que este tipo de enfoque incrementa la capacidad de presión de Estados Unidos en las mesas de negociación, al mantener abierta la posibilidad de ajustes recurrentes en temas sensibles como reglas de origen, industria automotriz, energía y mecanismos de solución de controversias.
Para México y Canadá, la propuesta podría traducirse en un entorno de mayor volatilidad comercial, especialmente en sectores altamente integrados como el automotriz y el manufacturero, donde las cadenas de suministro dependen de certidumbre regulatoria a largo plazo.
El planteamiento también se da en un contexto político en el que el equipo de Trump busca endurecer su postura comercial, lo que podría anticipar un ciclo de negociaciones más tenso rumbo a la revisión formal del T-MEC.
En conjunto, la propuesta de revisiones anuales no solo representa un ajuste técnico, sino un posible cambio estructural en la forma en que opera el principal acuerdo comercial de América del Norte, con implicaciones directas para la estabilidad económica regional.











