México, 8 de junio.- Autoridades federales localizaron una caja con 59 artefactos explosivos al interior de uno de los autobuses que transportaban a estudiantes y maestros de Ayotzinapa que se dirigían a respaldar la movilización de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), informó el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Arturo Medina.
De acuerdo con el funcionario, el hallazgo ocurrió luego de que las autoridades recibieran una denuncia ciudadana que alertaba sobre la posible presencia de explosivos en uno de los vehículos que se trasladaban hacia la capital del país sobre la autopista México-Cuernavaca.
Ante el reporte y con el objetivo de salvaguardar la integridad de los asistentes a la movilización, así como de la población en general, se determinó realizar una revisión de los autobuses mediante un procedimiento que, según el gobierno, se llevó a cabo de manera pacífica y con el consentimiento de los pasajeros.
En el operativo participaron representantes de la Secretaría de Gobernación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Gobierno de la Ciudad de México, quienes supervisaron la inspección acordada con los ocupantes de las unidades.
Como resultado de la revisión, las autoridades encontraron una caja que contenía 59 explosivos en uno de los autobuses, confirmando la denuncia recibida.
Tras el aseguramiento del material, Arturo Medina informó que los vehículos serían liberados de manera gradual, una vez concluidas las diligencias correspondientes.
El subsecretario subrayó que el Gobierno de México mantiene una postura de respeto al derecho a la libre manifestación, pero advirtió que ninguna protesta debe poner en riesgo la seguridad de la ciudadanía mediante el uso de artefactos explosivos.
“Estamos a favor de la manifestación pacífica, pero no se debe poner en riesgo a la población con el uso de artefactos explosivos en las protestas”, sostuvo.
Finalmente, hizo un llamado a que las movilizaciones se desarrollen por vías pacíficas y sin recurrir a la violencia, al señalar que las expresiones de protesta deben garantizar la seguridad tanto de los manifestantes como del resto de la población.











