“México no se doblega, no se arrodilla y nunca se vende”: Sheinbaum

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México, 16 de septiembre.- “México no será nunca colonia ni protectorado de nadie. México no se doblega, no se arrodilla y México nunca se vende”.

Con esta definición, la presidenta Claudia Sheinbaum cerró su mensaje con motivo del 216 aniversario del inicio de la Independencia de México, en un discurso en el que colocó la soberanía nacional, la libertad y el derecho del pueblo a decidir su propio destino como los ejes centrales de la conmemoración.

Durante su participación como oradora en el Desfile Cívico Militar, la mandataria sostuvo que la Independencia no fue únicamente un movimiento político o militar, sino una rebelión popular protagonizada por hombres y mujeres que se levantaron contra la injusticia y buscaron conquistar su libertad.

Ante integrantes de las Fuerzas Armadas, representantes de los poderes de la Unión, integrantes de su gabinete y ciudadanos, Sheinbaum hizo un recorrido por distintos episodios de la historia nacional para subrayar que la defensa de la soberanía ha sido una constante en la construcción de México como nación independiente.

Recordó que el proceso independentista comenzó a gestarse desde 1808 y que, posteriormente, Miguel Hidalgo encabezó una rebelión que rápidamente pasó de un reducido grupo de conspiradores a un movimiento integrado por miles de personas.

La presidenta destacó las primeras decisiones adoptadas por Hidalgo, particularmente la abolición de la esclavitud, que presentó como una de las expresiones de justicia y dignidad que dieron sentido a la lucha insurgente.

También reivindicó el legado de José María Morelos y Pavón y los principios plasmados en Los Sentimientos de la Nación, entre ellos la abolición de la esclavitud y de las castas, la búsqueda de una sociedad con mayor justicia y, de manera central, la definición de que “la soberanía dimana del pueblo”.

Sheinbaum señaló que la consumación de la Independencia tampoco significó el fin de las amenazas contra el país. Recordó los conflictos y las intervenciones extranjeras que México enfrentó durante el siglo XIX, entre ellas la guerra con Estados Unidos de 1846 a 1848, que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio nacional, así como la segunda intervención francesa.

A partir de estos episodios, sostuvo que la historia de México ha estado marcada por la confrontación entre distintos proyectos de nación y por la defensa de la capacidad del país para determinar su propio rumbo.

Por ello, afirmó que recordar a Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria y a quienes participaron en las distintas etapas de la lucha independentista implica también asumir una responsabilidad en el presente: defender la patria, preservar la soberanía y avanzar en la construcción de una sociedad con justicia social.

El mensaje presidencial trasladó así la conmemoración histórica al escenario actual. Sheinbaum planteó que la Independencia no debe ser entendida únicamente como un acontecimiento ocurrido hace más de dos siglos, sino como un principio que permanece vigente y que compromete a las nuevas generaciones con la defensa de la libertad y la autodeterminación nacional.

“La libertad se conquista, la soberanía se defiende y la patria justa y digna se construye todos los días”, afirmó.

En ese contexto, la presidenta definió el significado que, de acuerdo con su discurso, debe tener la celebración del 16 de septiembre: mantener la frente en alto y reafirmar que México no está dispuesto a renunciar a su independencia.

“El 16 de septiembre, Día de la Independencia, es la memoria viva de México”, expresó.

Finalmente, Sheinbaum retomó el concepto que atravesó todo su mensaje para cerrar su intervención: “México no será nunca colonia ni protectorado de nadie. México no se doblega, no se arrodilla y México nunca se vende”.