México, 14 de septiembre.- El presidente nacional del PRI y senador, Alejandro Moreno, lanzó una dura crítica contra los gobiernos de Morena por la situación de inseguridad que enfrenta el país y aseguró que la violencia, los homicidios, las desapariciones y el cierre de negocios evidencian un creciente hartazgo ciudadano.
Al referirse al pronunciamiento del Episcopado Mexicano, que demandó que la justicia y la seguridad dejen de ser promesas y se conviertan en resultados, Moreno sostuvo que la Iglesia merece atención y respeto porque, dijo, ha mantenido una postura firme a favor de la reconciliación y de la construcción de condiciones de paz en México.
El priista afirmó que el problema de la inseguridad no se limita a una entidad, sino que alcanza amplias regiones del territorio nacional.
Aseguró que en más de 70 por ciento del país existe presencia del crimen organizado y acusó a grupos delictivos de controlar regiones e incluso municipios y estados.
Como ejemplo del deterioro de la seguridad, Moreno puso a Sinaloa, donde aseguró que durante los últimos cinco años se han registrado más de cuatro mil homicidios, más de tres mil personas desaparecidas y más de 11 mil vehículos robados.
Añadió que 113 niñas, niños y adolescentes han sido asesinados y alrededor de 10 mil negocios han cerrado.
Para el dirigente priista, estas cifras representan una crisis que ha golpeado directamente a las familias y a la actividad económica.
Responsabilizó políticamente a Morena y al gobierno estatal de Rubén Rocha Moya por la situación y sostuvo que el partido gobernante representa, desde su perspectiva, “la muerte y la destrucción”.
Moreno también relacionó la inseguridad con las recientes movilizaciones y expresiones de inconformidad social. Al referirse a la marcha realizada en Sinaloa, aseguró que ésta refleja el hartazgo y la indignación de ciudadanos que, afirmó, han perdido la paz y la tranquilidad.
“México es un baño de sangre, México es un cementerio. Está ardiendo el país”, declaró el senador, al cuestionar la visión del gobierno federal sobre la situación nacional.
A su juicio, existe una distancia cada vez mayor entre el discurso oficial y la realidad que viven los ciudadanos.
El priista sostuvo que la crisis de seguridad se suma a otros problemas sociales, entre ellos la falta de medicamentos y atención médica, así como la ausencia de crecimiento económico.
También afirmó que la población está molesta por los asesinatos, secuestros y desapariciones, particularmente cuando, según su señalamiento, no observa consecuencias suficientes contra los responsables.
Ante este escenario, Moreno planteó que el Estado debe recuperar el control y garantizar seguridad a los ciudadanos.
Afirmó que desde el PRI buscan recorrer el país, acompañar las causas ciudadanas y construir una alternativa política rumbo a 2027.
El senador insistió en que la inseguridad será uno de los principales temas que definirán el ánimo electoral y sostuvo que la oposición debe aprovechar el descontento social para presentar una propuesta común.
En ese sentido, llamó a los partidos opositores y a la sociedad civil a trabajar unidos para competir contra Morena.
La apuesta del PRI, dijo, será convertir el reclamo ciudadano por seguridad, justicia y paz en una plataforma política rumbo a las elecciones de 2027.











