
México, 3 de septiembre.- La decisión de Estados Unidos de enviar a ciudadanos mexicanos a países de Centroamérica, en lugar de repatriarlos directamente a México, se mantiene y ha generado una inconformidad formal del gobierno federal, que exige a Washington poner fin a esta práctica.
Durante la conferencia presidencial, el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Sergio Salomón Céspedes, informó que 2 mil 900 mexicanos han sido trasladados por Estados Unidos a países centroamericanos, principalmente Guatemala y Honduras, mientras que otros 20 fueron enviados a Costa Rica.
El funcionario explicó que, ante cada caso, el Gobierno mexicano activa de inmediato un mecanismo de atención mediante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), cuyos consulados establecen contacto con los connacionales desde el momento en que llegan al país receptor.
Posteriormente, México coordina su traslado para que regresen al territorio nacional. En el caso de quienes son enviados a Guatemala y Honduras, el retorno se realiza por vía terrestre y los connacionales son recibidos en la frontera sur de México, donde reciben su documentación de repatriación y son canalizados a los servicios de atención coordinados por la Secretaría de Gobernación.
Para los mexicanos trasladados a Costa Rica, el procedimiento es distinto: son repatriados por vía aérea directamente al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), donde reciben atención similar.
Céspedes precisó que 2 mil 568 de los 2 mil 900 mexicanos ya se encuentran en territorio nacional, mientras que los retornos continúan de manera permanente conforme se reciben nuevos casos.
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México no está de acuerdo con que Estados Unidos envíe a sus ciudadanos a terceros países, al considerar que no existe justificación para trasladar a mexicanos a otra nación de Centroamérica antes de su retorno a México.
“No estamos de acuerdo, no hay razón para que envíen a connacionales a Centroamérica”, afirmó la mandataria.
Sheinbaum explicó que, además de expresar formalmente la inconformidad ante el gobierno estadounidense, México mantiene un mecanismo de respuesta inmediata para proteger a los connacionales afectados.
De acuerdo con la presidenta, los consulados mexicanos permanecen atentos a la llegada de los deportados a los países centroamericanos y, una vez que tienen conocimiento de su arribo, establecen contacto con ellos y coordinan vehículos para trasladarlos de inmediato hacia México.
El gobierno federal busca así evitar que los mexicanos permanezcan en terceros países y garantizar que su retorno se realice de manera segura y ordenada.










