Sheinbaum: “No habría bienestar ni derechos si no hay soberanía”

Ciudad Madero, Tamaulipas. 16 de agosto 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en Inauguración del Hospital General IMSS-Bienestar. Ciudad Madero, Tamaulipas. La acompañan: Américo Villarreal Anaya, Gobernador Constitucional del Estado de Tamaulipas; David Kershenobich Stalnikowitz, Secretario de Salud; Alejandro Svarch Pérez, Director General del IMSS-Bienestar; Martí Batres Guadarrama, Director General del ISSSTE; Nazarea Herrera Maldonado, Titular de la Undiad de Gestión Territorial en Salud y Salvador Mojarro Sánchez, Director del Hospital General IMSS-Bienestar Ciudad Madero. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

Ciudad Madero, Tamaulipas, 16 de agosto.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la defensa de la soberanía nacional es inseparable de la construcción del bienestar y de la garantía de los derechos sociales, al inaugurar un hospital del IMSS-Bienestar en Ciudad Madero, Tamaulipas, donde reivindicó el fortalecimiento de las instituciones públicas frente al modelo neoliberal.

Durante el cierre de su gira de fin de semana por Tamaulipas, acompañada por el gobernador Américo Villarreal, la mandataria sostuvo que el objetivo de la Cuarta Transformación es recuperar y fortalecer lo público, particularmente en materia de salud, educación, vivienda, empleo y salarios.

Sheinbaum destacó que, con el hospital inaugurado en Ciudad Madero, su administración ha puesto en operación 32 hospitales en todo el país pertenecientes al IMSS, ISSSTE y al IMSS-Bienestar, varios de ellos iniciados durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador y concluidos durante su administración.

La presidenta utilizó la inauguración para contrastar la política social de su gobierno con los 36 años que, afirmó, correspondieron al periodo neoliberal, etapa que identificó con los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Según Sheinbaum, durante ese periodo se consolidó la idea de que los servicios privados eran superiores a los públicos y se impulsó la privatización de empresas y servicios que anteriormente estaban bajo control del Estado. Puso como ejemplo los fertilizantes, cuya producción estaba vinculada a Pemex y que, después de su privatización, derivó en el cierre de plantas y en una mayor dependencia de las importaciones.

La mandataria también centró su crítica en el sector salud. Señaló que entre 1943 y 1982 se construyeron alrededor de 29 mil camas hospitalarias, mientras que durante los siguientes 36 años únicamente se agregaron unas 4 mil, pese al crecimiento de la población y al aumento de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.

Ante este escenario, sostuvo que su gobierno busca recuperar la capacidad del Estado para garantizar servicios esenciales y evitar que la atención privada sustituya a la pública.

Lo público tiene que ser lo mejor”, afirmó al señalar que la educación y la salud públicas deben fortalecerse para garantizar derechos independientemente de la capacidad económica de las personas.

En ese sentido, explicó que el IMSS-Bienestar forma parte de la estrategia para construir un sistema nacional de salud que atienda a quienes no cuentan con seguridad social. Recordó que el gobierno de López Obrador impulsó la federalización de los servicios para reducir las diferencias entre entidades y establecer una atención más homogénea en el país.

Sheinbaum planteó además avanzar hacia un servicio universal de salud, de manera que una persona pueda ser atendida en la institución pública que tenga más cerca, aunque originalmente no sea derechohabiente de ella. Para alcanzar ese objetivo, dijo, primero será necesario fortalecer al IMSS, al ISSSTE y al IMSS-Bienestar y posteriormente ampliar su coordinación.

El propósito, agregó, es que la salud sea gratuita para todos los mexicanos y que los hospitales y centros de salud cuenten con medicamentos, médicos y personal de enfermería.

La presidenta también defendió la política de programas sociales de la Cuarta Transformación, entre ellos las pensiones para adultos mayores y personas con discapacidad, becas educativas, Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, apoyos a pequeños productores y fertilizantes gratuitos.

Sin embargo, hacia el final de su discurso colocó la soberanía nacional como una condición indispensable para garantizar ese proyecto social.

No habría libertad, no habría bienestar y no habría derechos si no hay soberanía”, afirmó.

A partir de esa premisa, Sheinbaum sostuvo que la defensa de México debe plantearse con la misma importancia que la defensa del bienestar de la población: “Por eso defendemos de igual manera la soberanía de México, igual que el bienestar del pueblo de México”.

El mensaje adquiere relevancia en un contexto de presiones y diferencias con Estados Unidos, particularmente en asuntos de seguridad y decisiones que han involucrado a políticos mexicanos. La presidenta colocó así la soberanía no sólo como un principio de política exterior, sino como un elemento ligado directamente a la capacidad del Estado mexicano para garantizar derechos sociales.

Al concluir, Sheinbaum reconoció a médicos, enfermeras, enfermeros, camilleros y demás trabajadores del IMSS-Bienestar, a quienes señaló como parte fundamental de la transformación del sistema público de salud.

“Las instituciones sí las crea una estructura, un decreto, pero lo más importante es su gente”, expresó antes de cerrar con vivas a Tamaulipas, México y la salud pública.